domingo, 22 de febrero de 2015

La indiferencia sobre las fuentes

Oliver Sacks:

"...según envejecía iban surgiendo recuerdos cada vez más claros de su infancia; recordaba, por ejemplo, dos episodios en los que bombas nazis cayeron cerca de su casa en Londres cuando era un niño durante la II Guerra Mundial. Sin embargo, su hermano mayor le explicó que el primero lo había vivido, pero que el segundo se lo habían contado, porque en ese momento ya no estaba en Londres.
Este episodio le sirve a Sacks para hacer una larga disertación sobre la importancia de la ficción en la vida, porque al final lo que hemos leído y nos ha impresionado acaba por ser tan importante como lo que hemos vivido. “Nosotros como seres humanos hemos desarrollado sistemas de memoria que tienen fallos, fragilidades e imperfecciones”, escribe. “La indiferencia sobre las fuentes nos permite asimilar lo que leemos, lo que nos cuentan, lo que dicen otros y pensar, escribir y pintar, de una forma tan rica y tan intensa como si fuesen experiencias primarias. Nos permite ver y escuchar con los ojos y los oídos de otros, entrar en la mente de los demás, asimilar el arte y la ciencia y la religión de toda una cultura”.

fuente El País

miércoles, 18 de febrero de 2015

martes, 2 de diciembre de 2014

Emily Dickinson - Coloquio

Coloquio

 Había muerto yo por la Belleza;
me cercaban silencio y soledad,
cuando dejaron cerca de mi huesa
a alguno que murió por la Verdad.

 En el suave coloquio que entablamos,
vecinos en la lúgubre heredad,
 me dijo y comprendí: Somos hermanos
una son la Belleza y la Verdad.

 Y así, bajo la noche, tras la piedra,
dialogó nuestra diáfana hermandad
hasta que el rostro nos cubrió la yedra
y los nombres borró la eternidad.

jueves, 20 de noviembre de 2014

No quiero lo que no tengo, quiero lo que hay.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Escuchas

Me gusta mucho escucharte. Dejarme llevar por las notas que mueven el sonido de tu voz. Hay otro nivel de escucha, cuando disfruto del sentido de tus frases, de su significado más inmediato. Pero hay otro, algo más complicado de alcanzar, el más sublime, delicioso. Cuando consigo que tus palabras me lleven hasta tu corazón. Sólo queriéndote puedo llegar allí. Quizás por eso nunca, nunca dejaré de quererte.